Duerme Fauno

Castiello, Sobrepeña.

Duerme Fauno, duerme. Escucha esta Nana que adormece de nuevo el Tiempo. El Tiempo, ese dios detenido que regresa veloz al silencio de los fósiles. Nana que mece suavemente las hojas de los robles y peina el cabello rugoso de las rocas. Aire que lleva en los brazos el sueño de la locura y lo deposita suavemente sobre la tierra. La locura de los cuerpos que soñaron con el silbido de las sirenas y el chirrido de las vagonetas que se deslizan por el ojo tuerto de la montaña hacia las grutas más recónditas de Poseidón. Todo pasó ya. Fue seguro vana ilusión. Y Al final del Tiempo se hará de nuevo el silencio. 

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