Habitantes del submundo. Gentes que pasan, que desfilan, que vagan de aca para allá. Acaban de nacer y ya recorren los intrincados intestinos de la ciudad. Gentes que bostezan, que miran incrédulos, que se protegen con su silencio.
Son ángeles caídos. Por la noche, al volver a sus casas, los verás pasar de nuevo, invertir sus pasos, caminar hacia atrás. Devanarán de nuevo el hilo de Ariadna y éste los conducirá de regreso hacia el minotauro. Volverán de nuevo a morir.