Fíjate en ese sol, no lo volverás a ver más. Cada día es distinto. El sol de hoy nada tiene que ver con el de ayer, ni el de mañana será una réplica de este que ahora contemplas. La naturaleza se regenera infinitamente, se destruye y reconstruye; los átomos y los elementos se asocian y se dispersan, se atraen y se repelen insistentemente originando cuerpos, formas y volúmenes. La creación es algo cíclico que se consuma en cada instante. En eso consiste su inmortalidad.